El Asilo de El Calvario

09:54 Montse Romo 0 Comentarios

Foto: AHML
bonitoleon.com: La Voz de León

Por Christian León

Una de las historias cuenta que cuando el Padre Yermo y Parres vio que unos cerdos se querían devorar a un niño recién nacido se conmovió y le surgió la idea de crear un asilo, el del Sagrado Corazón de Jesús en 1885, a un costado de lo que hoy es el templo de “El Calvario”, cuando tan solo era una capilla. 

De acuerdo a información del Archivo Histórico de León, esa fue la herencia que otro padre le dejó a Yermo y Parres, “una casa de encierros”, y que éste acató en vida y a palabra. 

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Cuando se construyó, al principio lo ayudaban económicamente algunas personas, pero luego, él lo llevó a cabo sólo y recogió de la calle a mendigos, ancianos y niños, fundó la escuela y luego aceptó a menores de cuna y se fue a vivir ahí para tener un cuidado más directo. 

Tras 17 meses de estar abierto asilo, ya había dado albergado mensualmente a 160 individuos, 50 niños y 20 niñas de escuela, 20 ancianos, 30 ancianas, 10 niños de cuna y demás personal, con un recurso de 31 mil pesos. 

Creó una panadería que tendrían expendios en la ciudad, el agua potable se tomaba de un aljibe y la de uso común la hacían subir por una tubería de 100 metros. En la falda del cerro había unos baños, lavaderos públicos y un lago artificial localizados en el ojo de agua a la altura de lo que hoy se conoce como parque Hidalgo. 

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La cocina estuvo dotada de un hogar con un sistema americano, estaba aseada y atendida por señoras caritativas que lo administraban, entre ellas algunas distinguidas Las niñas del asilo salían cantando salves y los niños eran silenciosos, usaban sus cubiertos con composturas y jugaban alegres como si vivieran en sus hogares, pues estaban contentos. 

Además se proyectó una construcción de 96 baras de norte a sur y había un salón dormitorio, un taller y un jardín, la fachada principal tenía dos entradas, al oeste había balcones divididos en cuatro avenidas y una hermosa plazotela al centro. 

A los dos años comenzaron las desgracias, la Policía mandaba por la fuerza a los mendigos, ya había epidemias y deudas, y en la inundación de 1888, el asilo recibió gran cantidad de damnificados, hasta que el padre Yermo y Parre se fue de León y murió en Puebla en 1904.


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