El poder de la pausa, el poder del arte. Por Karla Trejoluna.

17:01 Bonito León 0 Comentarios

La pausa es cualquier espacio entre una acción y una reacción. Es el mecanismo de seguridad que te da la oportunidad de tomar una elección diferente a la que tomarías si continuaras a toda velocidad, impulsado por lo que crees saber, ver u oír. 
 Nance Guilmartin


“El poder de la pausa” es el título de uno de los libros que tengo a la mano en mi casa, escrito en el dos mil trece por la periodista estadounidense Nance Guilmartin, su título me llamó poderosamente la atención porque la pausa es algo que me costaba mucho trabajo identificar y tomar, cuando creía que el hacerlo representaba parar totalmente o simplemente dejar de hacer algo y cambiar de acción. Pausarse – comenta Guilmartin- significa dejar de operar en automático y puede ser tan simple como no responder de inmediato ante algo que alguien dice, hace o escribe. Puede durar treinta segundos o simplemente ser una respiración profunda. Yo agregaría, que podría ser lo que dura un concierto, el instante que pasamos frente a una obra de arte o la oportunidad que le damos a nuestro yo creativo de pintar, cantar o leer. 

Hoy en día, poder tomar una pausa parecería que es casi una acción imposible, la multifunción bajo la que a veces estamos activados, aunado a las exigencias diarias, generan una situación en la que nos damos cuenta que pasa el tiempo solo por las fechas de pago o los recuerdos del facebook, pero no tanto porque seamos consientes de lo que ese tiempo ha hecho en nosotros, en nuestro cuerpo pero sobre todo en nuestra mente. Constantemente estamos “ocupados” pero alejados de lo que realmente sentimos, queremos, deseamos. 

¿Cómo entonces podemos pausarnos sin tener que detener el mundo a nuestro alrededor?, ¿Cómo identificar que requerimos de un momento de reflexión?, al igual que la medicina preventiva, propiciarnos cada semana, cada día o incluso cada ciertas horas un respiro es mucho mejor que tener que parar totalmente por falta de atención; en este aspecto, el arte tiene una función primordial y pocas veces la identificamos. La semana pasada, mientras disfrutaba en vivo de la perfecta ejecución de una orquesta sinfónica, pensaba que muchas personas relacionan el disfrute del arte solamente con el uso del tiempo libre o peor, lo posicionan como parte del llamado “ocio”, una lamentable creencia construida por la propia industria del entretenimiento que nos ha formado para pensar eso, consideramos que consultar la cartelera cultural es la alternativa que tenemos cuando no hay nada más que hacer o cuando tenemos disposición para “divertirnos”, no, la función del arte no es esa, su objetivo es mucho mayor y ser un consumidor cultural tiene muchos más beneficios de lo que suponemos. Escuchar una sinfonía, recorrer sin prisas una sala de exposiciones, ver con nuevos ojos una pintura, acudir a un nuevo centro cultural, leer un poema o bailar son cosas que no solo nos hacen personas más interesantes sino que le abonan a que la visión de nuestro mundo sea diferente, convirtiéndose en las pausas a través de las cuales nos podemos encontrar. 

Ser partícipe de la vida cultural de nuestra comunidad más que un compromiso es una oportunidad de desarrollar nuestra capacidad de apreciación; acercarnos al teatro, a los museos, a las salas de concierto con mayor apertura es en realidad la pausa que todos necesitamos para estar mejor. 

El arte es poderoso, y tu mente también.




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