¿Qué hay que hacer para enterarse? Por Karla Trejoluna.

14:09 Bonito León 0 Comentarios

La difusión del arte pero sobre todo la formación, es un compromiso que nos involucra a todos y que nos beneficia por igual…

Foto MAHG

En el ejercicio de la gestión cultural, hay varias frases por parte del público, que solemos escuchar quienes nos dedicamos a esta apasionante labor, la temible: “No me entero”, en reiteradas ocasiones y diversos momentos la he escuchado y de diversas personas, de todo tipo. Al principio (hace muchos años ya) me parecía que el problema estaba en que el público realmente no se enteraba y aunque es cierto que las campañas de difusión del arte pocas veces pueden competir con la gran cantidad de mensajes a las que estamos diario expuestos, el fondo del asunto es que no nos han enseñado a ver las actividades artísticas como algo indispensable para nuestro desarrollo personal. A lo largo de los años, hemos creído que los conciertos, las presentaciones teatrales, los espectáculos de danza, están ahí para cuando tengamos el famoso “tiempo libre”. 

¿Qué falta por hacer? ¿Qué debe suceder para poder incluir de manera natural el arte en nuestra agenda? 

Un tema permanente desde la gestión cultural, es el que tiene que ver con la formación de públicos, una tarea de mediano y sobre todo largo plazo que implica investigación, creatividad e innovación derivada de políticas culturales; formar no es educar, está más bien relacionado con sembrar y para obtener una buena cosecha se requieren de varios factores alineados, por un lado la sensibilidad y conocimiento de quienes tienen la responsabilidad de implementar estrategias y por el otro, la disposición por parte del público a apreciar lo nuevo, lo diferente. 

Hace algunos años, me llamó la atención una pregunta que me hicieron: “¿Qué tal estará el concierto de las cuatro estaciones?” (sic). Tardé en responder e incluso creo que no lo hice, no supe la manera. ¿Cómo podría contestar que esta obra de Vivaldi es en sí misma hermosa?, quizá podría variar la calidad de la interpretación de los músicos en turno pero en realidad, la pieza por sí sola no requería recomendación; entonces ¿qué hacía falta? Muchas veces solemos acudir a una actividad solo cuando un cercano nos la sugiere, otras tantas por estatus social e incluso vamos solo cuando nos parece un buen espectáculo, los tres supuestos están bien mientras vayamos pero ¿qué sucede después?, ¿porqué necesitamos que nos convenzan para ir a algo?, ¿por qué queremos garantizar siempre que nos vamos a divertir?, la verdad de las cosas es que el arte no siempre nos saca una sonrisa, a veces nos hace llorar, enojarnos e incluso puede sacar lo peor de nosotros pero, de eso se trata y creo que aún nos falta mucho por aprender al respecto. 

La mayoría de la gente que no acude, no lo hace por diversos factores entre los que podemos contar la falta de tiempo, de dinero, problemas para trasladarse y claro, la dificultad para enterarse, en este sentido y considerando la era digital en la que actualmente vivimos, la creatividad a la hora de generar contenidos es un factor relevante; por otro lado, lo espacios cedidos por los medios de comunicación masiva deberían ser una constante no como una cortesía sino como una obligación social de las empresas dedicadas a esto. La difusión del arte pero sobre todo la formación, es un compromiso que nos involucra a todos y que nos beneficia por igual pues más allá de buscar que el público acuda de manera aislada a algún concierto o una exposición, a lo que se aspira desde la gestión cultural es que poco a poco se adquiera el hábito y sobre todo el compromiso con el arte.

León es bonito por muchas cosas y una de ellas es la gran actividad cultural que registra desde todos los frentes y para todos los públicos, desde la que ofertan las instituciones de Gobierno, las Universidades y también la sociedad civil y los centros culturales independientes que con su trabajo diario nutren nuestra comunidad, con todo esto, el “no me entero” tiene otro fondo, ¿lo resolvemos?




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