Leyendas: La Llorona en Bonito León

08:30 Bonito León 0 Comentarios


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A finales del siglo XXI, por el año 1990, nos cuenta la Jilguerilla del Calvario que cuando estaba casi recién casada, vivía con su esposo y su bebé que acababa de nacer en una casita ubicada en lo alto del cerrito de El Calvario, y que en la azotea lavaban y tendían la ropa.

Pues bien, una noche, la muchacha que le ayudaba en los quehaceres de la casa, que por cierto era muy seria y responsable, le preguntó: Señora, ¿ya me puedo ir? A lo que contestó: Sí, ya te puedes ir, solo que antes bájame la ropita de mi bebé de la azotea para que no se vaya a serenar porque luego le provoca comezón en su piel.

La muchachita subió y quitó la ropa, sin bajarla, la dejó regada por toda la azotea volviendo rápidamente y retirándose a su casa sin decir ni una palabra.

A la Señora le pareció raro que la muchacha no volviera a trabajar durante varios días sin avisar nada. Seguro está apenada por haberme dejado ese tiradero, pensó, por lo que decidió ir a buscarla a su propia casa ya que estaba muy cerca, bajando el cerrito a tres cuadras.

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Cuando habló con ella le dijo: "Es que ya no voy a regresar a trabajar a su casa Señora. Y extrañada la Señora le preguntó: ¿por qué?, ¿qué acaso te he tratado mal?

No... para nada, solo que... ¿Se acuerda cuando me mandó a bajar la repita del bebé?

Sí Claro, le dijo, ¿qué pasó?

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Gritando y llorando, le respondió: ¡Que se me apareció un espanto en la azotea! Mire, era una mujer horrible, flaca como cadavérica, muy alta, de cabello largo y lacio y maltratado, cara alargado y vestía de bata descolorida... más bien, sin color. Me veía de frente señora, como buscando algo. A mí se me heló la sangre en las venas y por un momento me quedé inmóvil. Gracias a Dios pude reaccionar y salí corriendo, no sé ni cómo llegue hasta mi casa.


Por eso Señora... ya no quiero ir a su casa...¡Ya no quiero ir a su casa nunca! ¿Me entiende? Le dijo la pobre niña sollozando.

Ha de haber sido la llorona, mija, dicen que por estos rumbos se escucha por las noches en busca de sus hijos.

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Por Redacción


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