El antiguo Depósito de Tranvía Parte 2

09:36 Bonito León 0 Comentarios


La placita de las Vigas es un punto de referencia para cualquier leonés. Así se le conoce desde hace no menos de un siglo. Situada en el extremo sur del barrio de San Juan de Dios, hace las veces de agencia callejera de colocaciones para albañiles, fontaneros, electricistas y mil usos. 

Pero quizá menos conocido sea el origen de su nombre. Mucha gente piensa que es “de las vigas” por las maldiciones y peladeces que sueltan sin pena los que ahí buscan la papa diaria. Nada más equívoco. A la placita le llaman así justamente por unas vigas, pero de acero. Estas servían para sostener un sencillo puente con el que el tranvía salvaba el arroyo del Puerco. 

A la gente de la época le impresionó que con tan solo colocar un par de vigas, de la noche a la mañana hubiera un puente nuevo en la ciudad. La ruta del tranvía de mulas cruzaba por ahí para concluir su recorrido en el panteón de San Nicolás. 

Pero en las noches, el destino final de los carros que pasaban por estos rieles era el Depósito de Tranvías, construido sobre lo que hoy sería la esquina de Mariano Escobedo y Juan Valle, ya del lado de San Miguel. Todos le llamaban “el otro” Depósito de Tranvías. Y es que el primero y principal era el que la Compañía de Tranvías del Centro tenía al principio de la calle Real de Guanajuato (hoy Madero), levantado sobre lo que se conocía como la Venta de San Ramón. 

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En el depósito vecino de la placita de las Vigas guardaban los tranvías y las mulas que atendían los circuitos Centro-San Juan de Dios-Panteón de San Nicolás y Centro-Abasto (el entonces Rastro municipal). A la par, “el otro” servía de base para los carros especiales, entre los que se incluían los que prestaban el servicio de carroza fúnebre y las plataformas de carga que auxiliaban principalmente al servicio Express de correo que ofrecía la compañía ferrocarrilera. 

Todavía en los albores del siglo 20, había una pequeña estación del tranvía en la segunda cuadra de la actual calle Juárez, misma que atendía exclusivamente los servicios de carga. La oficina del Express estaba en la primera cuadra, justo en una de las esquinas con Belisario Domínguez (entonces calle del Oratorio). 

Años más tarde y ya con sus propios camiones para despachar la mercancía, se cambiaron a la finca de la esquina de 5 de Mayo y Pedro Moreno, donde ahora está la matriz local de un banco. Los tranvías llegaron a León en 1882 –de la mano con el ferrocarril- y 44 años después dejaron de prestar servicio. La conversión a tranvías eléctricos nunca se concretó y la modernidad ya viajaba para entonces en camión. Ambos Depósitos de Tranvías cerraron como tales sus puertas en 1926, aunque “el otro” no desapareció inmediatamente. 

Al liquidarse la Compañía de Tranvías del Centro, sus activos, entre ellos sus rieles, fueron depositados en este predio para su paulatina venta. El depósito de la Madero fue adquirido por don José Castro, quien fraccionó el terreno para dar lugar a viviendas particulares.

Donde estuviera “el otro” Depósito de Tranvías ni la traza queda. En su lugar también hay casas y de hecho, donde estaba una especie de imperfecta rotonda -frente a la base de transporte-, hoy coinciden las calles de Juan Valle, 20 de Noviembre, Centenario y el callejón de las Vigas. La placita de las ídem queda casi enfrente, pasando el transitado bulevar Mariano Escobedo. 

En algunas de esas casas queda un más que permanente recuerdo de los tranvías, pues en lugar de vigas de madera para sostener sus techos, utilizaron parte de los rieles que hace décadas unían a León.





Con información y foto de León Antiguo


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